No me cansa acercarme a su corola para coger como de un tesoro grande un pellizco de su aroma.
Una rosa como ella me evoca paseos mediterráneos entre casas repletas de flores, noches a la luz tenue de farolas y lunas.
Marca la primavera en sus pétalos entre crema y frambuesa.
Limón y rosa lleva en su corazón. Profusa en aromas y matices se complementa con su belleza.
Lleva en mi vida solo dos años y ha encontrado su rincón.
A veces corto alguna y la pongo en el salón. Cuando llego a casa me saluda nada más abrir la puerta. Un abrazo de perfume llega hasta mí. Y así será hasta el próximo otoño.