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jueves, 10 de agosto de 2017

Días de agosto en la Provenza

Hay días de agosto para viajar y otros para recordar viajes y, con ello , sus aromas.
Ayer busqué entre los recuerdos y volvió la imagen de 9 años atrás en la Provenza francesa.
Creo que toda la familia tenemos una sonrisa pegada junto al recuerdo.
Recorrer los campos de lavanda y tenerlos delante de la ventana era un éxtasis tranquilizador en todo momento.
Hoy , al levantarme, ha sido lo primero que me ha venido a la mente ,he cogido el álbum de fotografías y lo he ojeado encima de mi cama.
Instantáneas matutinas que reflejan lo que un viaje puede dar de sí, entre la vivencia y el recuerdo.
El olor a lavanda , a las fresas"fresas" de la zona, de las cerezas de sabor intenso, de las diferentes esencias de lavanda, a las especias de los mercados... os aromas de viajes y de vida.
Se han convertido ahora en aroma de infancia, en recuerdos de infancia con mi familia.




lunes, 28 de marzo de 2016

Olor de Semana santa

No llegué a notar los viejos aromas a madera antigua cuidada ni a los restos de incienso  pero vi las puertas abiertas y no pude resistirme a entrar. Recogían los misterios de la procesión del viernes. La luz entraba a raudales por las ventanas y bóvedas.
Los viajeros de paso también se adentraban sin poder concentrar la mirada en la barroca y rica decoración. Miradas dispersas y bocas abiertas.
¡Que suerte habéis tenido! Hacía años que no podía observar con luz clara semejantes monumentos , que ni siquiera recordaba el trampantojo del órgano, que las ricas pinturas de las bóvedas me parecían nuevas.
Los bancos son nuevos ,el suelo también me lo pareció. No recuerdo desde cuando no lo había pisado.Se conservan aún los crujidos del suelo al pisar.
Afuera , en la plaza , el bullicio de sábado festivo seguía incesante y se fundía con las escasas conversaciones de las cigüeñas que no habían ido al campo a cosechar su alimento.
Luz de Semana Santa, aromas nuevos, recuerdos viejos que se aglutinan con los recién vividos.
Un año más , San Miguel. Un año más, Alfaro.






domingo, 3 de agosto de 2014

Se marchó la infancia

La infancia dormía
esperando su marcha
en unos cajones.
De repente un día
se abrieron  despacio,
se abrieron armarios y también cortinas.
Agazapada estaba entre los cuentos,
 juguetes y trocitos de días.
De repente un día
notó que unos ojos distintos
ponían miradas de hombres encima.
De repente un día
las manos enormes
tocaron despacio
lo que un día en ellas no cabía.
Despertó de golpe
la infancia dormida.
Era grande,
ocupaba cajones y estantes.
Ya se hizo chica.

lunes, 1 de agosto de 2011

Aromas nuevos y antiguos



Desde siempre los aromas han sido un mundo complejo que recoge mi vida, mis recuerdos e incluso mis ilusiones. Los aromas se asocian a la vida iguan de los pétalos forman parte de la flor y sin ellos no son nada. No concibo una vida sin aromas, lo sabeis.
Recordando hace unos veranos en que tuve la oportunidad de tener la lavanda rozando mis pies en muchos momentos del día, me viene a la cabeza una selección de aromas provenzales, todos de lavanda, porque tiene diferencias .
Fueron instanes mágicos el poder percibir sus sugerentes e intensos matices mientras me relajaba y pensaba en el gran privilegio que vivía.
Tesoros del hombre y la naturaleza.

viernes, 7 de mayo de 2010

Armarios y arcones



En casa nuestros armarios tienen nuestro olor, nuestro perfume, nuestro detergente. Es tan nuestro y está tan impregnado que no lo detectamos.

Únicamente , si nos llevaran a ciegas detectaríamos que estamos en nuestros espacios y más si abrimos los armarios. Porque están cerrados y conservan nuestras esencias personales.

Otro caso es el recuerdo de los armarios que acompañaron nuestra vida; en la infancia, en otras casas donde hayamos vivido, aquellas que frecuentemente visitábamos...

Solamente de la solera de un mueble, del material que está hecho, con los productos que se ha cuidado, el tipo de ropa que se ha metido, la limpieza de sus rincones y de su contenido, solamente con eso tenemos una imagen olfativa imborrable.

Me detengo en los armarios de mi infancia: las abuelas, el olor a las bolas de naftalina y a algodón limpio. Cuando entraba la ropa, a casa ventilada; cuando salía , a la mezcla del olor a membrillo o a manzana, y en los sitios más recónditos a naftalina.

En casa de mis padres persiste un armario antiguo, obra de un hermano de mi madre. Está cuidado y en su interior se atesoran los alientos y perfumes familiares: tibios y agradables.
Es como abrir una caja de tesoros.

Ahora, cuando abro el armario de mis hijos pienso que ellos también tendrán un recuerdo parecido con el tiempo. De momento, se está inventando en sus mentes.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Nieve en marzo

Mucha nieve. En pocas horas se tiñó de blanco. Desaparecieron los contrastes del color, todo estaba tapado. solamente figuras adolescentes circulaban por la calle admirando y conviviendo con la novedad blanca.
A mí me vinieron recuerdos, hace diez y siete años....
¿A qué me huele la nieve?
Cuando he ido a monaña, ya había nevado. No recuerdo un olor especial, quizás a agua y barro, a frío.
Pero la asocio al aroma del pan, de coche viejo y húmedo, a metal, a gases de combustión de coches y camiones.
Hace muchos años estuve en la carretera 7 horas conduciendo- o desfilando- a paso de tortuga. La nieve lo había cortado todo, -! ay! país no preparado casi nunca-. Los aromas no eran agradables. No llegué a oler el miedo. El olor de la barra de pan para la cena me reconfortó, todo y que, no llegó a la cena de casa compartida, solo a mí boca ávida de nerviosismo y hambre en las últimas horas.
Cuando llegué a casa traía olor a metal, a automovil. Unos abrazos largos, intensos, unos besos y unas sonrisas de tranquilidad convirtieron la jornada en una aventura.

sábado, 13 de febrero de 2010

Los botones

Hoy he buscado botones entre mis cajas y botecitos. Siempre los he atesorado como vi que lo hacían las mujeres de mi familia. "No hay que tirar nada, siempre puede usarse para otra prenda".
Y así ha sido. Durante muchos años.
Cuando abro estas cajas todavía percibo el recuerdo del olor de las prendas: las batas, las chaquetas , aquella blusa , aquel vestido , la ropa de trabajo. Los que no tienen recuerdo de olor son heredados, y no conozco la prenda de donde proceden.
Olores a papilla, a perfume antiguo, a comidas en la bata del cole, a pegamento, a metal, a la casa donde uno vivía....., el olor a la madre, la tía, el abuelo, la suegra, los hijos.
Como relacionamos todo, ¿verdad?