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sábado, 14 de noviembre de 2015
Que no venga...
Que no venga la muerte escondida entre las balas
que no venga la muerte escondida en la ignorancia
que no venga la muerte por ignorar derechos de cobijo y comida.
Que no venga la muerte disfrazada de ideas
que no venga la muerte cuando nadie la invita
que no venga la muerte impulsada por el hambre de extraña fama.
Que no alentemos nada que la contenga cerca
que nuestros pensamientos y la rabia encendida
no le den alimento, no le den más salida.
Que podemos seguir queriendo paz
sin poner en peligro ninguna vida.
Dedicado a noticias como la de París y a aquellas muertes que no tienen noticia
sábado, 2 de mayo de 2015
De año en año
Esconder en parte la cordura
para hacer de la vida tu alegría.
Atrapar algún sueño repetido
hacerlo realidad y disfrutarlo.
Pasear por los rincones mínimos
y recorrer nuevos kilómetros.
Subir cuestas sin notar el esfuerzo.
Bajar colinas viendo siempre el futuro.
Entretener el alma con vivencias,
Ser amigo de cada minuto.
Recomponer si cabe lo lo imposible
sin rozar sentimientos de agonía.
Fuerza, salud, senderos de sonrisas,
esperanzas... en buena compañía.
Es mi deseo para el próximo año.
para hacer de la vida tu alegría.
Atrapar algún sueño repetido
hacerlo realidad y disfrutarlo.
Pasear por los rincones mínimos
y recorrer nuevos kilómetros.
Subir cuestas sin notar el esfuerzo.
Bajar colinas viendo siempre el futuro.
Entretener el alma con vivencias,
Ser amigo de cada minuto.
Recomponer si cabe lo lo imposible
sin rozar sentimientos de agonía.
Fuerza, salud, senderos de sonrisas,
esperanzas... en buena compañía.
Es mi deseo para el próximo año.
domingo, 3 de agosto de 2014
Se marchó la infancia
La infancia dormía
esperando su marcha
en unos cajones.
De repente un día
se abrieron despacio,
se abrieron armarios y también cortinas.
Agazapada estaba entre los cuentos,
juguetes y trocitos de días.
De repente un día
notó que unos ojos distintos
ponían miradas de hombres encima.
De repente un día
las manos enormes
tocaron despacio
lo que un día en ellas no cabía.
Despertó de golpe
la infancia dormida.
Era grande,
ocupaba cajones y estantes.
Ya se hizo chica.
esperando su marcha
en unos cajones.
De repente un día
se abrieron despacio,
se abrieron armarios y también cortinas.
Agazapada estaba entre los cuentos,
juguetes y trocitos de días.
De repente un día
notó que unos ojos distintos
ponían miradas de hombres encima.
De repente un día
las manos enormes
tocaron despacio
lo que un día en ellas no cabía.
Despertó de golpe
la infancia dormida.
Era grande,
ocupaba cajones y estantes.
Ya se hizo chica.
sábado, 15 de enero de 2011
Sin dimensión
Alguien cerrará las puertas
para que la corriente
no traiga la frialdad mezquina
de la tristeza amarga.
Alguien cerrará ventanas y resquicios
para que no se enfríe su corazón.
Alguien buscará el rincón más cálido
que anim
e a recordar su aroma.
Sus dedos recorreran
infinitas veces lo que él tocó.
Escuchará su voz
y mirará su imagen
en cada instante de su respiración...
Es preciso impregnarse
de la no ausencia
para gravar a fuego
y para siempre
los mejores recuerdos,
las miradas,
los roces, las palabras,
los momentos intensos
y vividos.
Es necesario forjar
en la memoria
una película digna
de ser vivida eternamente.
Es necesario,
para superar el vacío de vértigo,
el vacío de tanto y tanto
que quedaba por vivir.
¡¡Un vacío tan grande, tan grande...
y tan lleno...
de soledad!!!
A M.
para que la corriente
no traiga la frialdad mezquina
de la tristeza amarga.
Alguien cerrará ventanas y resquicios
para que no se enfríe su corazón.
Alguien buscará el rincón más cálido
que anim
e a recordar su aroma.Sus dedos recorreran
infinitas veces lo que él tocó.
Escuchará su voz
y mirará su imagen
en cada instante de su respiración...
Es preciso impregnarse
de la no ausencia
para gravar a fuego
y para siempre
los mejores recuerdos,
las miradas,
los roces, las palabras,
los momentos intensos
y vividos.
Es necesario forjar
en la memoria
una película digna
de ser vivida eternamente.
Es necesario,
para superar el vacío de vértigo,
el vacío de tanto y tanto
que quedaba por vivir.
¡¡Un vacío tan grande, tan grande...
y tan lleno...
de soledad!!!
A M.
viernes, 14 de enero de 2011
De repente...

Has pasado a hacer compañía
a la madre tierra.
Ella te ha buscado
sin consultarte,
sin pedírtelo,
sin sosiego.
Ha querido ponerte
entre sus piedras
entre sus minerales
para que sigas dando
lo mejor de tí.
Nosotros , de momento,
no aceptamos el arrebato
que la vida ha tomado contigo.
De su regazo
has pasado a otro oculto,
sumergido,
lejano a los abrazos y miradas
de aquellos que te quieren.
No obstante,
desde este mes de enero
que empezaba a mostrar luz
para todos nosotros,
echaremos de menos la tuya,
demasiado importante
para ser arrebatada...
...de repente.
Hasta siempre Luis.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Hacia nosotros
La mano de un niño se acercó a ella y fue respondido con un aroma tenue , un perfume poco conocido, aséptico,rotundo tal vez. El niño no cesó de tocarla hasta encontrar la fuerza de su mano.
Había sido el centro de vida de muchos de los que estaban allí y aúnque ahora también lo era no parecía serlo por las mismas razones.
Ella permanecía quieta, alzó los ojos y miró hacia nosotros. Levantó la mano lentamente, miró la sala llena de gente que posaba sus ojos en su rostro. No pudo evitar que una sonrisa saliera tímidamente por su boca. La mano se estiró aún más,... hacia nosotros... buscando un abrazo infinito, amplio, que nos abarcara a todos.
Miró a su alrededor, por fin volvía a casa, por fin estaba entre los suyos, entre nosotros.
Siempre había mirado hacia nosotros y ahora, todos devolvíamos la energía que siempre nos traspasó con la esperanza que la recuperara para poder darla de nuevo.
lunes, 17 de mayo de 2010
Amanece, que no es poco
Són las siete, amanece. Algunas nieblas recogidas en la noche se levantan con ánimos de querer marchar. Todo está algo tranquilo. Empieza el día y la gira por el mundo. Desde mi terraza miro el sol que lo empuja todo con su fuerza: la niebla , el color de las flores, los aromas de la mañana...
Después de varios meses conviviendo con las consecuencias de la "crisis", me pongo a pensar de otra manera:
Amanece, que no es poco.
Puedo ver el sol cada día y sentir sus caricias, igual que las de los míos. Puedo escuchar las voces de los que me quieren en todos los humores- risas, llantos, tristezas- . Puedo abrazar y ser abrazada. Puedo tener esperanzas. El futuro es más incierto que de costumbre, pero... tengo tantas cosas que me permiten sentirme rica, ...y no solo en espíritu.
Mis flores, mis lanas y mis hilos, los libros, el escaso y saboreado tiempo de descanso. Y un sin fin etcétera de pequeñas cosas .
Tengo a mis pensamientos donde yo quiero y mis manos son libres : puede trabajar y hacer infinidades de proyectos.
Tengo a mi mente imaginando futuros, y aúnque a veces me invada la tristeza, ya me haré una manta de lana para que no me enfríe y cubriré mi piel con el aroma de mis flores.
Una vez más los sentidos nos reconfortan de los malos momentos.
Hay que saborear cada instante, hay que vivir cada amanecer.
Hay que volver a amanecer y esperar aventuras de final feliz.
martes, 16 de marzo de 2010
Las lágrimas
Huelen a agua salada caliente, más bien tibia, pero se antoja caliente si has llorado mucho, ya que reseca tu párpados. No sé si todas las lágrimas huelen igual pero siempre he pensado que su apariencia de cristal brillante no me recuerda a la sal , sino a la agua que brota en los arroyos jóvenes.En los demás no las veo tan amargas como las mías. Las lágrimas de emoción son pasajeras, llevan menos sal; las lágrimas del odio, de la desesperación dejan los párpados de color oscuro como si la sal los hubiera quemado. Solo las lágrimas de un niño tienen el equilibrio justo. También hinchan los ojos pero su transparencia las hace parecer más nítidas, como si la sal se hubiera disuelto o desaparecido. Un niño es más transparente que un adulto. Ha vivido menos y sus emociones son nuevas, salen desatadas como los cahorros salen a jugar. Los mayores tenemos las madejas de las emociones juntas, a veces líadas, el amor, el odio, la esperanza, poco lugar para la sorpresa. Por eso nuestras lágrimas, aunque contenidas muchas veces, queman cuando salen a fuera.
El mar es mar porque las emociones nos invaden, no hay lágrimas puras , todas tienen el sello de la sal, todas vienen de un sentir. El sentir nos hace creernos vivos. Por eso la mar es tan salada.
El mar es mar porque las emociones nos invaden, no hay lágrimas puras , todas tienen el sello de la sal, todas vienen de un sentir. El sentir nos hace creernos vivos. Por eso la mar es tan salada.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Nieve en marzo
Mucha nieve. En pocas horas se tiñó de blanco. Desaparecieron los contrastes del color, todo estaba tapado. solamente figuras adolescentes circulaban por la calle admirando y conviviendo con la novedad blanca.
A mí me vinieron recuerdos, hace diez y siete años....
¿A qué me huele la nieve?
Cuando he ido a monaña, ya había nevado. No recuerdo un olor especial, quizás a agua y barro, a frío.
Pero la asocio al aroma del pan, de coche viejo y húmedo, a metal, a gases de combustión de coches y camiones.
Hace muchos años estuve en la carretera 7 horas conduciendo- o desfilando- a paso de tortuga. La nieve lo había cortado todo, -! ay! país no preparado casi nunca-. Los aromas no eran agradables. No llegué a oler el miedo. El olor de la barra de pan para la cena me reconfortó, todo y que, no llegó a la cena de casa compartida, solo a mí boca ávida de nerviosismo y hambre en las últimas horas.
Cuando llegué a casa traía olor a metal, a automovil. Unos abrazos largos, intensos, unos besos y unas sonrisas de tranquilidad convirtieron la jornada en una aventura.
A mí me vinieron recuerdos, hace diez y siete años....
¿A qué me huele la nieve?
Cuando he ido a monaña, ya había nevado. No recuerdo un olor especial, quizás a agua y barro, a frío.
Pero la asocio al aroma del pan, de coche viejo y húmedo, a metal, a gases de combustión de coches y camiones.
Hace muchos años estuve en la carretera 7 horas conduciendo- o desfilando- a paso de tortuga. La nieve lo había cortado todo, -! ay! país no preparado casi nunca-. Los aromas no eran agradables. No llegué a oler el miedo. El olor de la barra de pan para la cena me reconfortó, todo y que, no llegó a la cena de casa compartida, solo a mí boca ávida de nerviosismo y hambre en las últimas horas.
Cuando llegué a casa traía olor a metal, a automovil. Unos abrazos largos, intensos, unos besos y unas sonrisas de tranquilidad convirtieron la jornada en una aventura.
lunes, 18 de enero de 2010
La soledad
El olor a soledad es un olor a inerte, a armario cerrado, a no querer abrir las ventanas por miedo a que marchen los recuerdos buenos. La soledad se ceba en el olor vacío de la ropa, de las manos que no acarician. Los sentimientos no compartidos no huelen ni a la sal de la lágrima. La lágrima se esconde porque teme que su fruto no sirva ni para el desahogo. La piel huele a soso porque lo que se ha vivido cada día no aporta alicientes.
La soledad huele a un sufrimiento sin sangre aunque a veces en la piel se queden algunos retazos de olor a farmacia, de olor tenue o profundo de bálsamo que cura los males de tristeza.
No siempre se percibe el olor a soledad ya que éste queda relegado por la intensidad de los otros olores que la rodean.
La soledad, de día y de noche,.... quien sabe si ya ha perdido hasta el olor.
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