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viernes, 7 de mayo de 2010

Armarios y arcones



En casa nuestros armarios tienen nuestro olor, nuestro perfume, nuestro detergente. Es tan nuestro y está tan impregnado que no lo detectamos.

Únicamente , si nos llevaran a ciegas detectaríamos que estamos en nuestros espacios y más si abrimos los armarios. Porque están cerrados y conservan nuestras esencias personales.

Otro caso es el recuerdo de los armarios que acompañaron nuestra vida; en la infancia, en otras casas donde hayamos vivido, aquellas que frecuentemente visitábamos...

Solamente de la solera de un mueble, del material que está hecho, con los productos que se ha cuidado, el tipo de ropa que se ha metido, la limpieza de sus rincones y de su contenido, solamente con eso tenemos una imagen olfativa imborrable.

Me detengo en los armarios de mi infancia: las abuelas, el olor a las bolas de naftalina y a algodón limpio. Cuando entraba la ropa, a casa ventilada; cuando salía , a la mezcla del olor a membrillo o a manzana, y en los sitios más recónditos a naftalina.

En casa de mis padres persiste un armario antiguo, obra de un hermano de mi madre. Está cuidado y en su interior se atesoran los alientos y perfumes familiares: tibios y agradables.
Es como abrir una caja de tesoros.

Ahora, cuando abro el armario de mis hijos pienso que ellos también tendrán un recuerdo parecido con el tiempo. De momento, se está inventando en sus mentes.

jueves, 1 de abril de 2010

los jabones de olor


Me gusta tener jabones que huelen bien, con aromas naturales a flores. La lavan da, las lilas, las violetas, el limón, la madreselva.... son algunos de mis preferidos.

lunes, 15 de febrero de 2010

La lana

!Que tiene la lana, ese humilde producto de las tan humildes ovejas!
Su olor primitivo en cuanto que recuerda al animal no es mi preferido pero sí me evoca excursiones por los páramos castellanos y algún que otro prado. Una vez transformada la lana se adapta a aquel que la transporta y adopta sus olores naturales o añadidos. Con todo, recién lavada muestra un aroma que emana calor, cobijo.
Me gusta oler y acariciar la lana al mismo tiempo, especialmente si es de calidad. El sinfín de sus usos y transformaciones es equiparable al sinfín de aromas que puede transportar. Son menos efímeros que en algodón y más agradables que sobre las fibras artificiales.
En invierno, en un invierno como este- bastante fresquito-, dad lana a mis sentidos.

sábado, 13 de febrero de 2010

Los botones

Hoy he buscado botones entre mis cajas y botecitos. Siempre los he atesorado como vi que lo hacían las mujeres de mi familia. "No hay que tirar nada, siempre puede usarse para otra prenda".
Y así ha sido. Durante muchos años.
Cuando abro estas cajas todavía percibo el recuerdo del olor de las prendas: las batas, las chaquetas , aquella blusa , aquel vestido , la ropa de trabajo. Los que no tienen recuerdo de olor son heredados, y no conozco la prenda de donde proceden.
Olores a papilla, a perfume antiguo, a comidas en la bata del cole, a pegamento, a metal, a la casa donde uno vivía....., el olor a la madre, la tía, el abuelo, la suegra, los hijos.
Como relacionamos todo, ¿verdad?