sábado, 2 de octubre de 2010

Sin olor


Octubre:
El olfato descansa tras un compendio de viscosidades propias del otoño. Mis ojos agudizan su mirada pretendiendo oler sin saber que no pueden. No puedo oler ni las flores, ni mis perfumes, ni los rincones de mi casa. Siempre me siento extraña. Me cuesta vivir sin olor. Me falta un sentido. Las cajas de pañuelos adornan en hilera escritorios, lavabos y el dormitorio.
Tengo necesidad de recordar olores, de recorrerlos y saborearlos.
La esperanza es la misma de cada año. En pocos días... ya está. ¡Es otoño! Los resfríados te visitan. Paciencia.

2 comentarios:

  1. El otoño, en mi infancia, olía a lápices, a escuela...

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  2. A mí me huele a escuela cada año, soy maestra!

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